San Jorge, blandiendo su espada, contra el dragón.
“al alma humana y al alma divina”
si todo se puede amar,
de qué voy enamorarme,
sino del brillo de tus ojos
y las estrellas fugaces.
que no sea de tu alma
ligera, como las aves,
que vuelan hacia al paraíso,
como lo hacen los ángeles.
o como lo hace la brisa
que va y viene como el aire,
que pasa volando sólo,
a donde nadie lo sabe.
es tu alma así ligera
y es tan suave como el jade
es tu piel de terciopelo
como las plumas de un ave.
es de cristal tu mirada
hecha eres de diamantes,
que apenas que sale el sol,
yo apenas puedo mirarte.
porque deslumbras mi vida,
tanto, tanto que arde,
que hasta arden las estrellas
y hasta el deseo de amarte.
mejor será que me vaya,
mejor será que no vuelvas,
mejor será que te vayas
fugaz,
como lo hacen las estrellas.
y dejes mi alma herida,
a oscuras, aunque me duela,
y quieras darle calor luego,
cuando tu vuelvas,
mas te quedes para siempre,
junto a ella.
no vuelvas a dejarla cerrada,
no dejes cerrada la puerta,
no dejes al alma amarrada
y prisionera.
porque es lo único que tienes
para escapar hasta el cielo
y navegar en las estrellas
que adornan tus largos cabellos,
pero alma mía, no me sueltes,
que me pierdo, que me pierdo.
alma mía, alma mía,
vamos, vamos, hasta el cielo,
que allí no existen barreras,
para que el amor sea eterno.
Dice el alma:
si quieres seguirme hasta el cielo,
tendrás que sacar tu espada
y cortar en mil pedazos,
a quién la mantiene raptada.
caballero, caballero,
que llevas la cruz templaria,
si quieres ganarme viva,
tendrás que templar tu espada,
porque es fuerte el carcelero,
capaz de encerrar el alma,
entre paredes de miedos, de deseos
e ignorancia.
pero yo no tengo espada
y no sé quién la tendrá,
la tiene la dama del lago
y ella te la dará.
y aunque no se la da
a cualquiera,
sé que a ti te la dará,
porque tu quieres salvarme
de la fría oscuridad.
¿Qué no das?
que no dás por una mujer
a la que amas, qué no das,
si por dar, le das hasta tu propia alma.
¿que no das?,
cuando me entregas el alma
y se funde con la mía,
y me llenas de calma
¿qué no das?
¿Qué no daré yo por ti,
mil pétalos daré yo de rosas,
si perfumas mi corazón,
haciendo que huela a gloria.
Qué no daré yo por ti,
mi señora?
"NO SÉ QUÉ TIENEN TUS OJOS"
no sé que tienen tus ojos,
no sé que tienen que al verlos,
veo estrellas y galaxias
y al universo entero.
no sé que tiene tu cara,
que me huele a caramelo,
que me sabe a algo muy dulce,
mientras te tengo en mis sueños.
no sé en verdad lo que tienes,
no sé, ni quiero saberlo,
sea sea, lo que sea,
amado mío, yo te quiero.
Al alma, a la mujer y al amor y a todos aquellos que luchan por recuperar la pureza y la inocencia interior, los valores perdidos de su Alma Humana y de su Alma Divina.

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