5 de diciembre de 2009

Poemas a una mujer que amé.


 

Dama y trobador

 

poemas de amor  a una mujer que amé.

 

Romeo y julieta arpa

 

 

 

soy ciego, pero a una rosa

Por su fragancia la siento,

Cuando te huelo, mi vida,

Despierto.

 

cuando te cojo en mis manos

y te llevo hasta mi pecho

y de tu cuerpo, el aroma,

perfuma el sagrado lecho,

se abre una brecha en mi alma

y el corazón descubierto,

late, con raros latidos,

muy dentro.

 

bendigo la vida entera,

bendigo al sempiterno,

bendigo a tu bella alma,

que encierra tu hermoso cuerpo.

 

 

tu eres, con mi alma,

mi mayor tesoro y riqueza,

perderte a ti sería como perderla a ella,

vivir sin ti, sería como no tenerla.

sería como un rey sin trono,

o como un labrador si tierra,

o como un herrero sin yunque,

o com0 un carro sin yegua,

como un arquero sin arco,

o como un arco sin flechas,

como un guerrero sin espada,

o como una espada sin fuerzas.

si tú no estás en mi vida,

¿para qué tenerla?

 

 

y como el hierro grosero

que al rojo vivo se templa,

entre ascuas encendidas

y golpes, que la atormentan,

 

así, alma de mi vida,

te entrego mi vida a ciegas

para que hagas de mí una espada,

que afilada en las tinieblas

haga temblar a demonios

y a dioses de las esferas.

 

así yo, ¡amor mío!,

¡fórjame de esa manera!

con el candor de tus labios

y las llamas de tu hoguera,

 

con tu amor apasionado,

sediento, del agua fresca.

me hundo en ti,¡amor mío!

y agito tu alma tierna,

 

que despierta adormilada,

y adormilada despierta,

entre suspiros de amor

y del amor sedienta.

 

como una brisa a las llamas,

avivo yo a quién me templa

y entre las chispas de un eterno gozo,

surgen,

 los truenos, de nuestra conciencia.

embriagada de vapores

y de la olorosa esencia,

como un licor destilada

subiendo por nuestras vértebras.

 

 

como a una espada,¡amor mío!

¡fórjame en tu herrería!

¡fórjame, amada herrera!

¡fórjame!, amada esposa,

madre, hermana y compañera.

¡fórjame de una vez por todas

y haz de mí un hombre espada,

¿a qué esperas?

 Dama con espada

 

 

 

 

me atraes y me calientas

y en tu hoguera, ¡amor mío!,

me fundes y me templas

y a veces me derrito,

embrujado por tu belleza

y tu cuerpo ¡tan bonito!

y de su finas caderas.

 

y en tu regazo, mi vida,

tu corazón se hace mío

y en la selva de tu cuerpo,

me calientas.

 

de la humedad de tus besos,

surgen las nubes

y con tu aroma, y el perfume

que emana de tu cuerpo,

me refrescan.

 

 

no necesito flores ni paisajes

¡te tengo a ti!

no necesito valles, ni perfumes.

tu eres el cielo, el aire y la tierra,

tu eres un nido lleno de estrellas,

el paisaje preferido de mi alma,

eso eres tú.

 

 

 

´La verdad

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario