5 de diciembre de 2009

EL CAMINO DEL CRISTO

el camino del cristo 

Ángel custodio, cementerio de comillas Cantabria (3)

   

el camino del cristo

 

 


El camino del Cristo es un camino radical, no se permite estar a medias, no se permite servir a dos señores, estar en dos bandos opuestos, o se está con la luz, o se está con las tinieblas, o se está con el espíritu, o se está con la materia. Sin embargo, este camino es un camino gradual y no es posible estar de repente en la luz, y erradicar instantáneamente las tinieblas, el materialismo y los deseos egoístas, porque todo esto has sido creado desde tiempos sin principio, desde el mismo principio de la creación.

No existe por tanto luz sin tinieblas ni tiniebla sin luz. Siempre existe algo malo en lo buen y algo de bueno en lo malo, nada es totalmente negro ni nada es totalmente blanco, en tanto exista la materia y dado que nosotros formamos parte de ella, estamos sujetos a esta dualidad y no podemos jamás afirmar que estamos totalmente del lado de la luz y que estamos totalmente libres de ego, y de deseos materiales, pues tenemos un cuerpo, el cuál ha contraído hábitos, costumbres y necesidades que no es posible trascender así como así. Tenemos que aceptar esta realidad de nuestro cuerpo, que es lo que ha creado el materialismo. Tenemos que convivir inevitablemente con la materia, cuidar el cuerpo y satisfacer sus necesidades básicas e imprescindibles.

 

Sin embargo, esto no significa que no podamos esforzarnos para conectar nuestra mente con el espíritu y ver que muchas de esas necesidades que el cuerpo ha creado son relativas y que podemos liberarnos de muchas de ellas y buscar un equilibrio entre el cuerpo, la materia y el espíritu.

 

Alcanzar este equilibrio no es nada fácil pues todo está en contra, la balanza está totalmente desequilibrada hacia el lado de la materia, del egoísmo y del materialismo y todo aquel que quiera equilibrar esa balanza se encontrará con que tiene que librar una lucha terrible en contra de sí mismo, en su propio cuerpo, en su propia mente y en sus emociones y además, vencer las resistencias no solo personales e internas, sino también resistencias terribles externas y secretas, que operan física y mentalmente en contra de aquél que pretenda equilibrar esa balanza a favor del espíritu.

 

Esta lucha es algo totalmente real y terrible y solo puede verificarse si de verdad iniciamos el camino de la revolución de la conciencia. Nada más empezar, surgen obstáculos desde dentro y desde afuera, que hacen que la mayoría de aquellos que pretenden de corazón seguir al Cristo, den marcha atrás horrorizados y digan que este camino es imposible de recorrer.

 

Por eso, el maestro Jesús dijo claramente: “ De mil que me escuchan, uno me entiende, de mil que me entienden, uno me busca, de mil que me buscan, uno me encuentra y de mil que me encuentran, solo uno es mío” y "probad a entrar, porque muchos querrán y no podrán"

 

También le dijo a Pedro, a uno de sus más fieles apóstoles, antes de que fuese capturado para cumplirse el drama de la pasión y crucifixión:

 

"Antes del que el gallo cante, tú me negarás tres veces"

Por si fuera poco, uno de sus apóstoles, “Judas”, le entregó a los soldados, por unas monedas de plata. Esto es una clara alusión del materialismo y de los deseos, la codicia, la ambición y la ostentación… y de que estos son el principal obstáculo, además del miedo, para poder equilibrar esa balanza y seguir el camino del cristo, este ser que tanto adoramos y proclamamos como santo y perfecto y poderoso.

 

Sin embargo, Jesús el Cristo vino al mundo para entregar una enseñanza a la humanidad, vino para escenificar un drama del que nosotros tenemos que aprender y extraer algo concreto, que es eso, que estamos en un mundo lleno de dolor y sufrimiento y corrupción por causa del materialismo excesivo y por habernos desconectado totalmente de nuestro espíritu, no vino solamente a curarnos y hacer milagros, vino a enseñarnos el camino que hay recorrer y cómo recorrerlo.

 

No vino a salvar al mundo definitivamente, pues los hechos así lo demuestran.

En el mundo sigue habiendo mucho sufrimiento y cada vez más sufrimiento y, al contrario de lo que podamos pensar o creer, cada uno de nosotros tiene su parte de responsabilidad, porque no hemos seguido el camino que él nos quiso enseñar.

 

 Por tanto, da igual que nos consideremos creyentes o no creyentes, porque esto es sólo una actitud que denota pereza, abandono e hipocresía. Creer o no creer no sirve para nada, es necesario que nos demos cuenta de esto y de que es sólo una lamentable pérdida de tiempo.

 

Lo importante son los hechos, las intenciones y los resultados, nada más. Lo que pensemos de nosotros mismos, poco importa, los conceptos que hallamos podido formarnos sobre nosotros mismos no sirven para nada, ni cambiarán nuestro destino, tanto si creemos como sino. Cuando llegue la hora del examen, que ya está llegando a muchos de nosotros, de múltiples maneras y según los resultados, así sabremos realmente si lo hemos seguido o no, o si hemos optado simplemente por engañarnos a nosotros mismos.

“Por sus obras los conoceréis” dijo el gran Kabir, no por nuestras palabras ni por nuestros pensamientos, solamente.

 

Es fácil engañarse sutilmente a uno mismo y formarse una imagen de mártir o de buen samaritano y hablar y hablar y hablar, e intentar convencer a los demás y engañarlos, incluso, lo mismo que hacemos con nosotros mismos.

 

Pero la verdad está oculta en nuestro subconsciente, ese gigante dormido: Ahí, es en donde se oculta la bestia y todas las aberraciones que hemos conocido a lo largo de miles de millones de años de retornos y reencarnaciones en este mundo cíclico de espacio y tiempo.

 

Ahí se encuentra nuestra desagradable realidad, los motivos por los cuáles, a pesar de creernos buenos y creyentes, seguimos viviendo en un mundo lleno de dolor y sufrimiento y sufrimos y cometemos injusticias y errores, al igual que el resto de los mortales, tanto si son creyentes, como si no lo son.

El que quiera realmente liberarse de este mundo de dolor, de esta cadena que gira y gira sin cesar y nos oprime desde hace tanto tiempo, no tenemos otro remedio que bajar a nuestro subconsciente y purificarlo de tanta vanidad,  orgullo, engreimiento, codicia, deseos, temores… y también, pagar con buenas obras todas las transgresiones cometidas a lo largo de vidas y vidas por causa de la inconsciencia.

 

Este es el camino y no otro, el que enseñó el gran Kabir, Jesús el Cristo, el mismo que enseñó el adorable Buda Sakiamuni, hace 2500 años.

Ellos nos mostraron el camino para recorrerlo y aquél que no lo recorre, está perdido, porque no podrá liberarse de este mundo, que cada vez será más un infierno que un paraíso, pues las tinieblas se han apoderado totalmente de él.

 

La lucha es terrible y cada vez es  más difícil revelarse en contra de estas fuerzas terribles que operan dentro y fuera de nosotros.

 

La lucha es a muerte, el que quiera luchar debe tener esto bien claro: la victoria tiene un precio.

¡Que nadie se piense que la muerte nos libera de próximas reencarnaciones en este valle de lágrimas!

Es necesario comprender, de una vez por todas que vivimos en una rueda cíclica de espacio y tiempo, en donde todo se repite, tarde o temprano.

 

La mecanicidad existencial en la que nos hallamos inmersos es grotesca, por  no decir de mal gusto; es hora de que nos demos cuenta y tomemos ya, cartas en el asunto.

Tenemos que definir nuestro futuro ahora.

 

 Sólo si cambiamos nuestro presente y en  nuestro presente, será posible modificar el futuro que también será nuestro presente.

 

Sólo si nos adentramos dentro de nosotros mismos y erradicamos las causas de todo lo que hemos creado cada uno de nosotros, que es lo que vivimos o estamos viviendo y hemos vivido, al fin y al cabo, podremos lograr que la rueda mecánica de espacio y tiempo se pare y podamos vivir un eterno presente de dicha y alegría.

 

Como dice el proverbio Zen: “Si ahora no, ¿Cuándo? y, si tú no, ¿Quién?”

 

Recuerda, hermano, “Cada segundo de tu vida es ahora como un lingote de oro, cada segundo que pasa, es un tesoro” No dejes para el final de tus días, lo que ya no podrás ni si siquiera intentar.

 

Estamos viviendo unos momentos muy especiales para toda la humanidad, un ciclo existencial que toca a su fin. Si no aprovechamos esta última vida de este ciclo que termina, pasarán un largo período de tiempo antes de que puedas reencarnarte con cuerpo humano y mientras, renacerás en el submundo, durante un espacio largo de tiempo y allí, solo se escucha el llanto y el crujir de dientes.

 

Los sufrimientos que allí padecen las mentes de los desencarnados durante todo ese tiempo tiene como finalidad purificar la mente para que pueda volver a reencarnarse renovada, en un nuevo ciclo existencial con cuerpo humano.

 

 

Por tanto, no todos los renacimientos de la mente se realizan en un cuerpo humano. Hay épocas o ciclos en que renacemos por un tiempo con cuerpo humano y otras, en que lo Nacemos en un mundo paralelo en forma de espíritus vagamundos, o renacemos en cuerpos de animales y allí, todo sufrimiento imaginable se hace interminable y más difícil de evitar, porque allí perdemos la libertad del libre albedrío que caracteriza al reino humano.

 

Si en el reino humano conocemos y generamos dolor y sufrimiento, todavía más sucede en el reino animal y en el mundo de los espíritus ávidos y los demonios degenerados de la mente humana.

 

Todos esos demonios que hoy habitan en el subconsciente de la mente humana, no mueren, pues son energías que se han formado con  la mente desde el principio de los tiempos y desde tiempos sin principio y necesitan de mucho tiempo para poder disiparse y desintegrarse.

 

El tiempo que necesita el ego para desintegrarse en esos mundos subatómicos o inframundos es mucho más largo que el tiempo o ciclo que tenemos para reencarnarnos con cuerpo humano.

 

Por ese motivo, es, que pasado ese tiempo en que renacemos en esos inframundos, y volvemos a un nuevo ciclo de renacimientos humanos, siempre nos acompaña una parte de ego que no ha sido totalmente desintegrado y es esta la causa por la que todas las razas y civilizaciones y sociedades humanas de todos los tiempos acaban incurriendo en los mismos errores al cabo del tiempo, terminan generando dolor y sufrimiento, cíclicamente, aún y cuando, al principio se vive una etapa o edad de oro y esplendor, que luego va degenerando poco a poco, civilización tras civilización.

 

Esta es la causa por la que todas las razas y civilizaciones terminan y han terminado de la misma manera.

 

Las primeras razas del planeta no tenían un cuerpo totalmente material o denso, el espíritu tenía poder sobre la materia, que todavía estaba en formación y no era densa.

 

A medida que la materia se fue densificando y formando el planeta, los cuerpos de las primeras razas también se fueron densificando, los sentidos físicos fueron captando más impresiones físicas, materiales y se fue poco a poco generando y fortaleciendo el ego, el materialismo y así, hasta nuestros días.

 

Las primeras razas tardaron mas tiempo en desarrollar el ego y el materialismo y por tanto, en degenerarse y generar sufrimiento, karma y ciclos existenciales de dolor.

 

Las primeras razas, como la Protoplasmática y los Hiperbóreos, eran dioses y podían vivir cientos de miles de años.

 

Según cuenta la historia de Buda, se dice que los Budas un DIA se cuestionaron mandar a la tierra a un maestro para enseñar la doctrina de la impermanencia, de la durabilidad limitada de las cosas y por tanto, de la necesidad de no aferrarse a cosas que estaban o están sometidas el tiempo y al espacio, porque son temporales y podrían generar sufrimiento y dolor si nos apegamos a ellas y las perdemos.

 

Pero dado que los Dioses vivían tanto tiempo y que no estaban prácticamente limitados para nada en sus deseos, no serviría de gran cosa predicar o intentar hacer comprender la temporalidad o la impermanencia, porque los dioses tenían la sensación de ser eternos y no comprendería ni aceptarían la doctrina del Buda.

 

Por este motivo hubo que esperar a que la raza de los dioses fuera extinguiéndose para que pudiera comprenderse la doctrina de la temporalidad o impermanencia.

 

A medida que la tierra fue densificándose, las razas del planeta fueron cada vez más materiales, fue aumentando la gravedad terrestre y sus individuos tenían cada vez menos estatura.

 

Se dice, según dicen las profecías, que las próximas civilizaciones del planeta serán una raza de enanos, de aproximadamente unos 80 centímetros. ¿Por qué? Porque el planeta todavía se está densificando, se está condensando y aumentando su gravedad y esto influye, también en el grado de materialismo de la raza.

 

Por tanto, es de esperar, que al final de estas futuras razas, el materialismo cíclico se cada vez mayor y por tanto, al final de esas razas no habrá seres humanos realmente, sino demonios y por tanto, habrá mucho más sufrimiento del que conocemos y hemos conocido.

 

Por tanto, estamos atrapados en un futuro para nada halagüeño.

 

El objetivo de todo esto es que las mentes de todos esos seres que un día fueron dioses y que se cayeron y se alejaron del cosmos, del absoluto, del Tao, deseen fervientemente retornar a Él y así será, con todos y cada uno de nosotros, cuando el universo comience de nuevo a contraerse y todo vuelva a condensarse en un solo punto del espacio.

 

Ese punto, es el Tao, el Absoluto, Dios, el Innombrable, el Dios de este universo, “Brahma”

El que tenga oídos que escuche, lo que el tiempo esconde.

 

Todo ha sido así y todo así será, pero, mientras tanto, tenemos la oportunidad de hacer algo para evitar vivir esas terribles experiencias que nos depara nuestro futuro, tanto el lejano, como el más inmediato, que está a la vuelta de la esquina.

Nadie, por más que ser ría o se burle de esto, podrá librarse de su destino.

 

¡Va siendo hora de que reflexionemos acerca de nuestro pasado y de nuestro actual presente y seamos sinceros y miremos atrás y hacia delante y hacia el frente y busquemos en donde está la esperanza y la felicidad!

 

Estamos ante un callejón sin salida, de esto no hay la menor duda, pero aún así, muchos siguen pensando que todo cambiará y que viviremos en un mundo justo y maravilloso, en una nueva tierra, en un paraíso, no se sabe cómo, pero todos confiamos en que así sea.

Aquellos que así piensan viven con una venda teñida de color rosa delante de sus ojos.

 

¡Lamentablemente, tarde o temprano, en un espacio muy corto de tiempo, todos  tendremos que ver la realidad sin filtros de fantasías y falsas esperanzas!

 

Es una verdadera lástima, pero fijaos que siempre sucede, que el dolor se ceba  habitualmente en los seres que creen y tienen esperanzas, en los seres más inocentes, mucho más que en aquellos que no creen en nada. ¿Por qué?

 

Cuando hay catástrofes, terremotos, inundaciones, guerras…siempre sufren más los inocentes, los que no saben quién gobierna realmente este mundo y quién organiza las guerras y manipula a las gentes del planeta.

 

¡Es hora de dejar de soñar y de ser como niños, es hora de analizar objetivamente nuestro estado actual de nuestra civilización y de nuestro planeta!, ¡Es crítico, muy crítico, no nos engañemos!

Ni Jesús ni el Buda pudieron en el pasado liberar al mundo de nuestro actual presente.

 

Dice la Biblia: Viendo los “Ángeles”  tan desesperanzado al Maestro Jesús en relación a la humanidad,  éstos le preguntaron: ¿Señor, quieres que borremos la humanidad de la faz de la tierra? Y este respondió:

 

¡Dejadlos, no valla a ser, que queriendo arrancar las malas hierbas, arranquéis también las buenas. Esperad a que todo de su fruto y de acuerdo al fruto eso segaréis!

 

“Volveré dentro de dos mil años y veré los frutos que cada uno ha dado y sabré a quién llevaré y a quién dejaré, presos del fuego que vendrá de lo alto”

¡Ay de la mujer embarazada y de la parturienta! (No podrán escapar a las montañas, debido a su estado)

Y aún y cuando dos  yacen bajo el mismo techo, uno será llevado y el otro abandonado. Cada uno recibirá de acuerdo a su misericordia.

 

“El que tenga oídos que escuche la palabra del Maestro”

 

¿Quiénes serán esos Ángeles, capaces de borrar la humanidad de la faz de la tierra?

 

¿Serán los mismos que llevarán a aquellos que han dado buenos frutos? ¿Los extraterrestres, tal vez?

 

La Biblia hace referencia a objetos voladores, el carro de Ezequiel, y la nube de Yahvé que se posaba como una columna de fuego, señalando al pueblo Judío, en donde debía acampar y  cuando debían partir con el Arca, en su éxodus, una vez liberado de los egipcios.

 

Esto volverá a ocurrir; el pueblo elegido para una futura y nueva civilización será llevado y guiado, tal como fue hecho con el pueblo hebreo, o tal como fueron salvados de la inundación del continente atlante aquellos que entraron en el Arca de Noé, el Arca de la salvación, aquellos que fueron elegidos de entre las mejores especies, por parejas.

 

Todo esto volverá a ocurrir, de acuerdo a las profecías.

Cada uno debe decidir, pues, qué hacer ahora, qué decisión tomar, qué camino seguir, de acuerdo a su sentir y a sus intereses materiales y emocionales, pero nada de esto será garantía de haber escogido el camino más adecuado.

 

Cada uno es responsable, por sí mismo de lo que ha de ser su futuro, no importa la familia,  ni los hijos, ni la pareja, ni la sociedad, ni los quehaceres…A esto se refiere el Maestro, es una decisión totalmente personal e intransferible lo que deseemos hacer con nuestro tiempo y nuestra vida, a qué queremos dedicarla, en qué queremos malgastarla, EN QUÉ QUEREMOS PASAR EL TIEMPO Y ENTRETENERNOS, COMO NIÑOS, QUE NO PIENSAN EN OTRA COSA QUE EN DIVERTIRSE Y PASARLO BIEN.

 

La iluminación y la salvación de la mente o el Alma, es una cuestión enteramente individual, no colectiva, ni familiar, cada uno debe de hacer lo que considere oportuno y no mirar hacia atrás. ¡Es doloroso y cruel, pero es así! El apego a la familia, a los amigos, a las cosas materiales o a lo que sea, no son una justificación para que cada uno deje de hacer lo que tenga que hacer en beneficio de su propia alma, mente o espíritu.

 

En una situación límite, en donde no existe ninguna posibilidad de salvar a nadie, por muy doloroso que sea, no hay más remedio que tomar una decisión.

 

Es preferible que se salve al menos uno de la familia, porque siendo así, al menos habrá esperanza de descendencia y de reencontrar y ayudar, en un futuro a aquellos que hemos perdido y hemos amado.

¡Tenemos que mirarlo así, si nos sirve de consuelo!

 

 Jesús y un ejército de naves

 

   Grabado Antiguo. Obsérvese a Jesús montado en una plataforma en forma de platillo

 

 

 

En santiago de Compostela, a 6 de noviembre de 2009.

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